Desde las fitohormonas hasta las ilexinas – Mecanismos de acción de Ilexina
Sobre Ilexina

Desde las fitohormonas hasta las ilexinas – Mecanismos de acción de Ilexina

Nos gustaría ser capaces de definir al completo el mecanismo de acción de nuestros extractos. Sin embargo, como explicábamos en nuestro decálogo y en por qué creemos que Ilexina es un extracto de alta eficacia, los sistemas naturales son tan complejos que actualmente no podemos alcanzar a comprenderlos. Elaboramos Ilexina desde el conocimiento de la farmacología, el estudio de los principios activos de las plantas y la botánica (especialmente de fitohormonas, fitoquímicos y meristemos). Pero no es nuestra intención aislar principios activos, que es lo que la ciencia mejor nos explica. Es gracias a esta simplificación por partes separadas como poco a poco vamos montando el puzzle. Pero cuando interaccionan diferentes plantas y se tienen en cuenta distintos niveles de información, se convierte en un sistema de una complejidad que no podemos abordar.

En compuestos de una sola planta o en principios activos aislados, puede ser más sencillo detallar los mecanismos de acción. Pero Ilexina se basa en el respeto por la integridad de los sistemas, en la búsqueda de sinergias que interrelacionan sistemas y desde la preservación de niveles más sutiles de información, con la intención de mantener la vitalidad de las plantas en la medida de lo posible.  Una parte de los mecanismos de acción nos la puede explicar la ciencia, pero otra parte de los efectos terapéuticos de las plantas no se puede explicar por el momento. Decir que comprendemos cómo funcionan nuestros extractos en su totalidad nos parecería un acto de charlatanería y soberbia.

 

Ilexina, intentando montar el puzzle

La gran complejidad de moléculas conocidas y todo lo que no conocemos constituye un fascinante puzzle a montar.

 

Sí podemos dar explicaciones parciales, como se hace habitualmente en medicina, que se parcializa en especialidades que sólo ven un sistema corporal aislado del resto del organismo.  O como se hace en farmacología, al basarse en principios activos aislados. Suponemos que es porque explicando una parte, creemos que comprendemos el todo y por lo tanto, que tenemos el control. Así nos sentimos tranquilos.  Hasta que alguna nueva evidencia desmorona la teoría, como continuamente viene ocurriendo. Sirva como ejemplo actual el gluten: de ser el pan un alimento base, ha pasado a demonizarse por ser considerada una proteína nociva y ahora está tomando fuerza la teoría de que el verdadero problema no es el gluten, si no la manipulación a que es sometido junto con la debilidad de nuestros sistemas digestivos deteriorados ante tantas agresiones continuas, por alimentos refinados y comida basura.  O el caso del colesterol, responsable de aumentar los niveles en grasa y que ahora se comprende que es fundamental para la salud cerebral, del sistema nervioso y de todo el organismo y que el problema del metabolismo de las grasas se origina en parte por la ingesta de azúcares y refinados y el desequilibrio metabólico que causan asociado a sedentarismo y estrés. Bien, así una cosa tras otra.  Del mismo modo que si queremos encontrar argumentos científicos para una teoría y para la contraria, encontramos ambos. Por ejemplo, podemos encontrar estudios científicos que corroboran que la leche ayuda a generar masa ósea y otros que explican que descalcifica. Un mundo dual y contradictorio.

Con los mecanismos de acción de las plantas hemos observado también estos fenómenos. Habitualmente se dan listados interminables de los beneficios de las plantas, otra cosa es que todos esos beneficios seamos capaces de explicarlos adecuadamente, que actúen en todas las personas igual y que nunca ocasionen perjuicio. De cualquier modo, exponemos lo que hemos averiguado.

Fitohormonas: el supuesto mecanismo de acción de la testosterona vegetal

Ilexina “nace” tras la investigación de los efectos del polen de pino (como explicábamos en Conociendo a Rafael Cepa), supuestamente causados por su aporte de testosterona. Sin embargo, al profundizar en el tema de las fitohormonas (hormonas vegetales), surgieron muchos cuestionamientos, que no sustentaban el argumento de la testosterona y que nos llevaron a otros lugares:

  • Hormonas anabolizantes: el efecto del polen de pino se atribuye a su relativamente alto contenido en testosterona, androsterona, androstenediona y DHEA.  De todas estas fitohormonas, sólo la testosterona es una hormona realmente anabolizante. Sin embargo, aunque su absorción oral es buena, se destruye al llegar al hígado sin tener ocasión de actuar. Por vía sublingual, aunque se salva la barrera hepática, se requieren dosis muy elevadas para conseguir eficacia.
  • Próstata, factor clave:  el tratamiento médico del adenoma prostático (crecimiento anormal de la próstata) es la administración de antiandrógenos.  No se puede usar testosterona ni ninguna otra hormona anabolizante, ya que agravarían la situación causando más crecimiento.  Sin embargo, los síntomas del adenoma de próstata mejoran al tomar polen de pino según la tradición china, hecho también constatado por su uso en occidente.
  • Farmacocinética: la farmacología describe que las hormonas naturales no se absorben  por vía sublingual o se absorben mínimamente.  Por una parte, la cantidad de fitohormona anabolizante contenida en el polen es muy pequeña y por otra, la absorción es muy reducida, ya que se toma por vía oral o sublingual.  Los destacados efectos vigorizantes del polen de pino no están justificados por estas ínfimas cantidades de hormonas que se pueden absorber, ni aún siendo vehiculizadas con alcohol y tomadas por vía sublingual.
  • Mujeres: si estamos aportando hormonas anabolizantes ¿por qué se regulan hormonalmente tanto hombres como mujeres y las mujeres no presentan signos de masculinización aún en caso de ingestas prolongadas en el tiempo?
  • No se presentan desequilibrios: suministrar testosterona o hacer aumentar sus niveles sin que haya una carencia sintomática de la misma y sin mantener un equilibrio proporcional con las demás hormonas, puede tener efectos indeseables, como por ejemplo irritabilidad, atrofia testicular, crecimiento mamario, etc. Estos efectos no se han descrito nunca suministrando polen de pino (practica milenaria en Oriente).

¿Se pueden justificar realmente todos los efectos beneficiosos del polen de pino y sus extractos simplemente porque al aumentar los andrógenos se contrarresta el síndrome ocasionado por su disminución previa? ¿o es quizás quedarse un poco en la superficie e ignorar datos por el simple hecho de que no los sabemos responder?

Grano de polen de pino visto al microscopio electrónico

Polen de pino. Imagen de Martin Oeggerli, en National Geographic

Algo se nos escapa

Los efectos del polen de pino como regulador hormonal y vigorizante son reales, pero analizando sus efectos desde una mente analítica y científica y aplicando el sentido común, nos llevan a concluir que el efecto del polen sobre el sistema hormonal no queda justificado por la aportación de fitohormonas anabolizantes.

No conocemos ninguna molécula que sea capaz de efectos tan diversos, ni ningún mecanismo de acción descrito en la farmacología que permita: regular desajustes hormonales en mujeres menopáusicas; devolver vigor y energía a hombres en declive hormonal; aumentar el rendimiento de deportistas; ayudar en la recuperación en períodos de convalecencia, postparto, estrés, agotamiento; mejorar el sueño y el descanso (sin citar otros efectos del polen que sí podemos atribuir a otras sustancias); regenerar piel y cabello. Sin efecto rebote y sin efectos secundarios descritos.

Advertimos que se trata de un mecanismo de índole superior, que podemos describir como “más inteligente” y que no funciona igual en todas las personas. No encontramos una descripción en la literatura científica que justifique este conjunto de efectos, solamente el término”adaptógeno“, no aceptado por la medicina oficial (a la espera de mayor evidencia científica), aunque sí aceptado por la farmacología y por la medicina natural y tradicional.

Mirando hacia la encina

Investigamos entonces sobre otros pólenes y especialmente con el polen de encina, para hacer una comparación de sus fitohormonas. Tras realizar analíticas con Elisa comprobamos que el polen de encina mediterránea (Querqus Ilex) contiene 2 veces más cantidad de testosterona, 3,6 veces más de progesterona y 5 veces más de estradiol que el polen de pino de pared rota.  Sin embargo, el polen de encina no tiene un efecto superior al efecto del polen de pino, lo cual sería de esperar si estas fitohormonas fueran las responsables de los efectos.

Definitivamente, entendemos que no es el contenido hormonal el responsable de los resultados, sino algunas moléculas que no somos capaces de identificar y que al contrario de la testosterona no son destruidas al llegar al hígado. Llamamos a estas moléculas “ilexinas” y por extensión, acabamos llamando así a los preparados que estábamos desarrollando.

Amentos de encina, floración. Meristemos ricos en fitohormonas.

Amentos de encina


Mirando hacia los fitoquímicos y la xenohormesis

Nuestro interés principal es la botánica de los árboles, porque la percepción es de mayor fortaleza, potencia y poder. Investigamos sobre otras partes de los árboles y llegamos así a su extraordinaria riqueza de fitoquímicos. Los fitoquímicos son sustancias que las plantas secretan para comunicarse entre ellas o para defenderse de agresiones (hasta donde sabemos actualmente). Las plantas son expertas en adaptación (1), (2) y defensa (3) y los fitoquímicos son las moléculas que constituyen la defensa química de las plantas.  La epigenética nos dice que según los estímulos ambientales, se expresan unos u otros genes, siendo las plantas seres de una plasticidad increíble en este sentido (4).

También la aromaterapia tiene buen conocimiento de este fenómeno: se sabe que el nivel de insolación, la localización geográfica, los componentes del suelo, el régimen de lluvias y vientos, pueden hacer que dos plantas idénticas secreten diferentes moléculas para adaptarse a medios diferentes, pudiendo dar lugar a aceites esenciales bien distintos. Por ejemplo, si el tomillo crece en unas condiciones, puede predominar la expresión de la molécula thujanol que le ofrece cualidades antiinfecciosas, estimulantes y regeneradoras del hígado y en otras condiciones puede predominar el thymol, que es un antibacteriano tóxico para el hígado (5).

Además, encontramos algo de gran interés a través de la xenohormesis: nos muestra que las plantas silvestres contienen mayor cantidad de fitoquímicos que las plantas cultivadas y cuanto más duras son las condiciones de estrés ambiental, mayor es la cantidad de fitoquímicos que desarrollan. Esos fitoquímicos que protegen a los árboles y plantas en general también nos protegen a nosotros, ya que animales y plantas activamos los mismos códigos de respuesta para afrontar las adversidades (6) (7) (8).

Las moléculas de fitoquímicos confieren virtudes terapéuticas a los vegetales

Fitoquímicos, moléculas vegetales de adaptación y defensa

 

Enlazamos con la alquimia, que sugiere que el efecto de los extractos vitales alquímicos no ocurre por la curación o supresión de un síntoma, sino mediante la activación de mecanismos en nuestro organismo. La xenohormesis nos muestra que las plantas nos transfieren sus mecanismos de supervivencia, siendo ésta una de las características fundamentales de los adaptógenos: plantas que nos transmiten sus cualidades moduladoras ante el estrés ambiental y transfieren la capacidad de regular la química interna del organismo. Es decir, las plantas ejercen su alquimia sobre nosotros, activando nuestros mecanismos de defensa por medio de los mecanismos que ellas han desarrollado para su propia defensa, como nos muestra la xenohormesis.

Para nuestro uso medicinal, los fitoquímicos tienen un gran valor terapéutico. Últimamente están de moda estas palabras: carotenoides, flavonoides, catequinas, isoflavones, glucosinolatos, terpenos, saponinas…  Estas moléculas suelen aislarse para su venta, por ejemplo, para tomar resveratrol o curcumina.  Sin embargo, en Ilexina intentamos respetar la sinfonía perfecta de moléculas de todas y cada una de las plantas, ya que nos parece evidente que todas y cada una de las moléculas tienen un papel, aunque no las conozcamos todavía o ignoremos sus funciones.

Fitoncidas

Hay otro grupo de compuestos que llaman nuestra atención: las fitoncidasSon compuestos volátiles que emiten algunas plantas, diseminándolos por el aire a modo de defensa. Y son también compuestos que se encuentran en sus resinas (isopreno, alfapineno, betapineno, mirceno, terpenos). Tanto los pinos como los quercus, los árboles base de nuestros extractos, son poderosos generadores de estas moléculas de naturaleza oleosa. De hecho, son los vegetales en los que se han identificado mayores cantidades de fitoncidas y que mayores cantidades generan (9).  Se considera que la exposición a estas moléculas:

  • Potencia nuestro sistema inmunológico, activando las células NK (células que reconocen microorganismos y células mutadas y son capaces de destruirlas) (10), (11).
  • Aumenta la secreción de la hormona adiponectina: regula los niveles de glucosa, descompone los ácidos grasos. ¡Altos niveles de adiponectina combaten la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad hepática, el síndrome metabólico y se ha demostrado que invierten por completo la resistencia a la insulina en ratones!
  • Reduce la respuesta inflamatoria (12).
  • Aumenta la respuesta contra cáncer (13).
  • Disminuye la secreción de cortisol, por lo que reduce el estrés, la ansiedad.  De hecho, es la razón por la que en Japón han ideado una nueva terapia que llaman “Shinrin-Yoku” que significa “baño de bosque”: pasear por un bosque, para exponerse a estas moléculas sanadoras. Al respirar las fitoncidas se consigue un efecto calmante y se refuerza el sistema inmune (14), (15).
  • Disminuye la TA y respuesta cardiovascular al estrés (16).
  • También se ha demostrado que reduce el insomnio.

Entendemos que estas moléculas, por sí solas, ya podrían justificar muchas de las virtudes terapéuticas de Ilexina.

Tejidos embrionarios

Por otra parte, la fitoembrioterapia y la yemoterapia nos da una nueva clave: los meristemos o tejidos embrionarios de las plantas son las partes más valiosas a nivel terapéutico. Las yemas, amentos, raíces jóvenes, semillas y cortezas jóvenes están formados por células totipotenciales equivalentes a las células madre de los animales. En estas células se encuentran todos los principios necesarios para el desarrollo de la planta: contienen las propiedades de flores, frutos y hojas, son un “concentrado” de la planta. Contienen además la información de la planta completa y al utilizar estas células, obtenemos las propiedades de todas las partes y de los intangibles “principios de vitalidad y regeneración” que nos enlazan de nuevo con la alquimia.

Esto nos lleva a centrar nuestros estudios en las partes de estos árboles admitidos para usar en complementos alimenticios por la UE: yemas de pino y corteza de encina o roble.

Al final, encontramos sinergias y conexiones entre todas estas terapias y técnicas, además de los niveles más sutiles que también tenemos en cuenta.  El panorama se ha ampliado hasta una escala ¡¡asombrosa!!  Sencillamente fascinante.

Resultado: Ilexina

Con todo ello, al cabo de 4 años hemos desarrollado unos extractos únicos, realmente especiales… ¡al menos para nosotros!  En ellos condensamos todos los principios que hemos sido capaces de tener en consideración.

Y para cerrar el círculo, volvemos nuestra mirada hacia el Ayurveda, la medicina madre de la que surge toda la medicina que conocemos y que nos dice que cuando se manifiesta una enfermedad no debemos reprimir el síntoma, sino que debemos tratar a la persona para que sea su propio organismo el que restaure sus funciones, recupere su energía vital y su capacidad para sanar.  Si se cuida adecuadamente la alimentación, el descanso, el ejercicio físico, la vida de relación y no trabajamos en exceso, no tiene por qué ser necesario tomar complementos, ya que atendemos debidamente a nuestras necesidades y lo normal sería que estuviéramos equilibrados. Sin embargo, habitualmente no es así, ¡casi todas las personas vivimos en desequilibrio!  Es frecuente sentirnos sobrepasados por situaciones de la vida cotidiana y expresarlo como falta de energía, malestar, fatiga, apatía, irritabilidad, desánimo, abatimiento… Cuando se manifiesta una enfermedad, suele estar precedida por estas señales.

Ilexina se nos ofrece entonces como restaurador del sistema ante situaciones de diferentes desequilibrios. Es decir, Ilexina es una ayuda de gran interés: estimula a nuestro organismo para que reactive sus propios mecanismos regeneradores, actuando como adaptógeno y nootrópico.

 

 

Ilexinas con yemas de pino, meristemos ricos en fitohormonas

Las tres Ilexinas con yemas de pino

 

 

(1) http://www.ltsermontado.pt/?q=node/477

(2) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25802410

(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28586505

(4) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4292151/

(5) https://www.pranarom.com/es/aromaterapia-cientifica/los-aceites-esenciales

(6) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20524162

(7) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21793832

(8) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28586505

(9) http://wildlifearticles.co.uk/forestbathing/

(10) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20074458

(11) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16873099

(12) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26608166

(13) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21329564

(14) https://www.naturalmedicinejournal.com/journal/2016-02/forest-therapy-breast-cancer-patients

(15) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17435354

(16) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15649280

 

Introducción a la alquimia de las plantas medicinales Manfred M Junius – Edit Luis Carcamo

 

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